“La palabra es transformadora del mundo. En el fondo porque la palabra, la autentica, es una denuncia del mundo –al pronunciarlo tal cual es- y una denuncia verdadera es al mismo tiempo compromiso de transformación, auténtico, sin acción.” (Sáiz, 2003; 43) La palabra es, entonces, una lucha, una lucha constante por la liberación, una lucha sumergida en sueños y rebeldía, la palabra es, una revolución.
Formar tierras y mares, encontrar mundos y paisajes, confortar corazones, inquietar mentes, regañar amores y llorar defunciones; es lo que la palabra puede provocar. La palabra genera, revoluciona y alimenta… la palabra es poesía.
Un juego de palabras arman poesía, y la poesía trasciende, la poesía es dialogo, es comunicación, es amor… “El camino para ser y transformarse con el mundo es el diálogo […] Pero un diálogo que sin excluir los aspectos de intimidad, se fija sobre todo en su ser social, en el ámbito de las relaciones entre los hombres y con la naturaleza.” (Sáiz, 2003; 44) Cuando la poesía es diálogo, se puede entonces, pensar en libertad a través del amor, porque el amor no sólo es un beso, un regalo, una caricia o sexo, el amor es compromiso, es conciencia y es lucha, lograr el amor es dialogar y comunicar. Así pues, la libertad por la que luchamos se construye con actos de amor y de compromiso.
Hacer poesía es una distracción para algunos y es la vida para nosotros, la poesía como elemento y como herramienta fundamental para hacer la revolución, es un sueño; pero de sueños está hecho el fuego y con fuego y puños se pelea… y se llega a la libertad. La poesía también se construye, se genera, se trabaja y se mantiene, la poesía es el alimento de la sangre, del alma y del corazón de la humanización.
Sin amor es imposible comunicar y dialogar, no hay manera de escribir ni recitar, jamás debemos olvidar que luchar por la libertad es humanizar y humanizar es amar.
La poesía lucha, la poesía libera y nuestros sueños son REVOLUCIÓN.
Sáiz Sáez, Angel (2003) FREIRE, Comunicación y filosofía, UNAM; Ediciones Acatlán, Pp 43-44
